martes, 13 de enero de 2009
DESAMOR
Me vio como se mira al través de un cristal
o del aire
o de nada.
Y entonces supe: yo no estaba allí
ni en ninguna otra parte
ni había estado nunca ni estaría.
Y fui como el que muere en la epidemia,
sin identificar, y es arrojado
a la fosa común.
El otro- Rosario Castellanos
¿Por qué decir nombres de dioses, astros
espumas de un océano invisible,
polen de los jardines más remotos?
Si nos duele la vida, si cada día llega
desgarrando la entraña, si cada noche cae
convulsa, asesinada.
Si nos duele el dolor en alguien, en un hombre
al que no conocemos, pero está
presente a todas horas y es la víctima
y el enemigo y el amor y todo
lo que nos falta para ser enteros.
Nunca digas que es tuya la tiniebla,
no te bebas de un sorbo la alegría.
Mira a tu alrededor: hay otro, siempre hay otro.
Lo que él respira es lo que a ti te asfixia,
lo que come es tu hambre.
Muere con la mitad más pura de tu muerte.
AMANECER
Rosario Castellanos, Poesía no eres tú. Obra poética: 1948-1971, Fondo de Cultura Económica, 1972.
miércoles, 19 de noviembre de 2008
viernes, 7 de noviembre de 2008
QUÉ RUIDO TAN TRISTE-LUÍS CERNUDA
Qué ruido tan triste el que hacen dos cuerpos cuando se aman,
parece como el viento que se mece en otoño
sobre adolescentes mutilados,
mientras las manos llueven,
manos ligeras, manos egoístas, manos obscenas,
cataratas de manos que fueron un día
flores en el jardín de un diminuto bolsillo.
Las flores son arena y los niños son hojas,
y su leve ruido es amable al oído
cuando ríen, cuando aman, cuando besan,
cuando besan el fondo
de un hombre joven y cansado
porque antaño soñó mucho día y noche.
Mas los niños no saben,
ni tampoco las manos llueven como dicen;
así el hombre, cansado de estar solo con sus sueños,
invoca los bolsillos que abandonan arena,
arena de las flores,
para que un día decoren su semblante de muerto.
lunes, 3 de noviembre de 2008
jueves, 9 de octubre de 2008
JARDINERÍA
domingo, 7 de septiembre de 2008
Chau pesimismo
tengo que despedirte
pesimismo
años que te preparo el desayuno
que vigilo tu tos de mal agüero
y te tomo la fiebre
que trato de narrarte pormenores
del pasado mediato
convencerte de que en el fondo somos
gallardos y leales
y también que al mal tiempo buena cara
pero como si nada
seguís malhumorado arisco e insociable
y te repantigás en la avería
como si fuese una butaca pullman
se te ve la fruición por el malogro
tu viejo idilio con la mala sombra
tu manía de orar junto a las ruinas
tu goce ante el desastre inesperado
claro que voy a despedirte
no sé por qué no lo hice antes
será porque tenés tu propio método
de hacerte necesario
y a uno lo deja triste tu tristeza
amargo tu amargura
alarmista tu alarma
ya sé vas a decirme no hay motivos
para la euforia y las celebraciones
y claro cuandonó tenés razón
pero es tan boba tu razón tan obvia
tan remendada y remedada
tan igualita al pálpito
que enseguida se vuelve sinrazón
ya sos mayor de edad
chau pesimismo
y por favor andate despacito
sin despertar al monstruo
jueves, 4 de septiembre de 2008
Y DESPUÉS DE TODO...
miércoles, 20 de agosto de 2008
RESIGNACIÓN
Al fin y al cabo uno es piedra tallada por el tiempo,
viento que será olvidado cuando el llanto cese,
polvo que ha de formar templos,
restos de agua que inundará el desierto.
Es que cansada mi estrella de vagar refugiará el pasado tras las nubes,
vacío, el sol le negará su nombre,
la vestirá de olvido y desamparo.
Al fin y al cabo mi voz sólo es fuego que se extingue,
firmamento despojado de sus lunas,
rocío que alguna vez dio vida
e irá descansar bajo la tierra.
19 de agosto de 2008
HILOS DE ACERO
Y sólo sé que no fui yo la que rompió la puerta al paraíso,
-un trago de hiel,
dos tragos de celos,
un trozo de silencio guardado en la camisa.-
Marioneta sin dueño quiso ser mi sombra
encontrar un culpable en otro cielo,
fingir tener hilos de acero rodeando mi cintura,
correr con pies –de otro- ligeros.
Y sólo sé que no fue mi palabra la que trastornó al océano,
-ni mi equivocada idea de que la verdad redime-
19 de agosto de 2008
jueves, 31 de julio de 2008
Oscuro Corazón

domingo, 8 de junio de 2008
Perro convaleciente- Mario Benedetti
Estaba a duras penas comprendiendo
y me encontré en la calle como perdido
los gritos y bocinas se colaban
insolentes en mi áspera congoja
palpé las cicatrices que dejó tu mirada
ignoraba si era azul o castaño o verdosa
pero la sabía fatalmente buena
de algún modo notaba que aún estaba vivo
que no había sucumbido a una endémica angustia
así que empezaron de nuevo a funcionar
mis articulaciones y mis candores
fue sólo entonces que olfateé el mundo
como un perro convaleciente
y sentí que a ese aire concurrían
rostros y móviles y sombras y manos
que de aquí y allá empezaban a sonar
rebeldes como vientos armándose
y también que muchísimas piernas se apoyaban
sobre las muertes y los sacrificios
y empezaban a andar y caminábamos
y aunque estaba en la calle como perdido
perro convaleciente que lame sus heridas
de pronto supe que tu ausencia y yo
estábamos rodeados por un abrazo prójimo
y sin pensarlo dos veces me fui
con tu ausencia y con ellos
a faenar desconsuelos
a bregar otra vez por el hombre.


