sábado, 12 de enero de 2008

DESESPERA

Estoy aquí, esperando -¿qué no ves que la espera siempre es larga?- Los zapatos se me han gastado en ires y venires. Soy mujer esclava del azar.
Pretrendo -cuando al fin llegues- amarte sin remedio, con los síntomas plagando mi organismo; con el órgano inservible dispuesto a latir.
En el día, cuando la lluvia cesa, mi voz resuena en las esquinas, toca puertas; al golpe de su timbre abre ventanas.
Te está llamando mi cuerpo hace milenios y no te enteras.
Mis ojos desgajan nubes intentando reconocer tu rostro jamás reconocido y el territorio de mi nombre espera tu llegada...
MAYO 2007